Mi Segundo Tornado

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Un tornado viene, no tengo manera de detenerlo, tampoco sería sano, cada segundo que se acerca a mi veo una silueta de un enorme gigante, caminando con firmeza, imponiendo en su camino, borrosamente veo a lo lejos que es mi segundo hijo en la pre adolescencia, a sus 10 años de edad.

Sobreviví a mi primer tornado en su primera etapa (mi primogénito, ahora con 14 años) por ahora su mar de hormonas, pensamientos, sentimientos están en calma. Toca hoy prepararme para el segundo tornado en su primera etapa, mi segundo hijo está dispuesto a convertir este tornado en un tosco gigante que da pasos con firmeza causando uno que otro estrago.

Apenas ayer era un niño tierno, dulce y ecuánime hoy ya eso quedo atrás se ha convertido en un gigante en cólera cuando las cosas no son como el desea, cuando no está de acuerdo en lo que los padres decimos, cuando lo sacamos de su zona de confort.

La Madre naturaleza lo ha despertado, lo ha sacudido y le ha dicho – “es hora de empezar a formar tu carácter, tu estructura interna, tus verdades”, he tenido que “armarme” rápidamente, no lo esperaba en él y tampoco sé cómo manejarlo, pensé erróneamente que sería igual que con mi hijo mayor, pero sorpresa la mía olvide que son dos seres únicos e independientes, que no importa que sean hijos de los mismos padres, – ¡oh cielos!, esto viene más complicado que en mi primer tornado.

Me di cuenta que no sabe cómo interpretar lo que siente, lo que piensa, no sabe ni siquiera que exactamente siente, pensé que no se daba cuenta de cosas que suceden dentro del círculo familiar, estaba equivocada, se da cuenta y ahora siendo ese gigante empieza a transmitir esa información de manera brusca, irrespetuosa, haciendo berrinches, tengo que permitir que vea lo que ve, que piense lo que piensa y lo transmita como pueda, durante ese proceso indicarle lo que esta correcto y lo que no está correcto.

Aún tiene sus hermosos cachetes de niño, su cara de niño, pero sus cambios internos son claros y contundentes, no puedo no hacerle caso a la madre naturaleza, está ahí y ya llego, quisiera poderle decir a la madre naturaleza que lo deje seguir siendo niño, que lo deje vivir la vida sin preocuparse de su alrededor, sin sentir y sin sufrir, mmm pero sería irresponsable de mi parte, sería una locura mantener a un niño privado de toda esa realidad que lo construirá con una estructura más sana, con fortaleza interna para su futuro.

Apenas empiezo esta historia, solo cuento con las mismas herramientas que use con mi hijo mayor, las cuales me costaron lagrimas para encontrarlas, no sabía cómo conectarme con ese nuevo ser humano que había despertado en él, sufrí y le llore, hoy no tengo idea si las mismas herramientas serán adecuadas para mi segundo tornado convertido en un gigante de emociones, ¿serán las adecuadas para él? Creo que lo iré descubriendo con el tiempo, estoy casi segura que tendré que crear nuevas por que este chico viene caminando muy seguro para ser mi segundo maestro a enseñarme lo que mi primer maestro no me enseño.

Para ser sincera, mis habilidades y conocimiento sobre el comportamiento humano “me vienen quedando chicos” cuando de mi familia se trata, tengo que reconocer que tengo miedo de no ser adecuadamente capaz para él, pero no debo de olvidar que tengo lo más valioso que existe, mejor que mis títulos, el amor de madre, en esa sabiduría me refugiare.

Maravillosas son las etapas de crecimiento del ser humano, aprendizaje puro, genuino, elixir de conocimientos.

 

 

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